
Por Arolas Uribe
La imagen la sacamos de acá.
Me gusta comprar libros, acumularlos, mirar cómo se abulta mi librero mes a mes. Me gusta que mis amigos vayan a mi casa y miren mi biblioteca, que comentemos los libros que tengo y los que planeo tener. También me gusta prestarlos, hay cierto tono de tutor cuando prestas y recomiendas un libro, una posición agradable de dominio en un tema. Aunque prestar un libro también tiene contras. Bastantes.
El primer problema es que los libros son fáciles de olvidar. Quiero decir, después de terminar un libro, uno lo deja aparte y se olvida del “objeto” libro, porque el contenido, al contrario, está presente mucho tiempo. Sumado a eso, uno tiende a comenzar la lectura de nuevos textos, lo que también conspira en que el libro que pasó sea historia.
Qué decir del tamaño. En un estante repleto de libros con lomos medianamente similares, es muy difícil percibir que “algo” falta. Así, como objeto escurridizo que es, prestar un libro puede llegar a ser algo muy complicado.
Ahora, el verdadero gran tema con prestar un libro: que te lo devuelvan. El mayor pero es ése. Prestas un libro y, como lo olvidas, no lo pides de vuelta y como no preguntas por él, el susodicho que tiene tu libro se hace el desentendido o también se olvida. El préstamo de libros está lleno de lagunas mentales y de malas intenciones.
Hay gente que no devuelve los libros nomás, que se los queda deliberadamente, que desde el momento en que dijo “me lo prestas” en realidad estaba diciendo “me lo quedo”. Y esa persona sabe que tiene tus libros y lo niega. Lo peor es que gozan de cierta impunidad. Es socialmente reprochable quedarse con un libro, pero es menos despreciable que deber dinero.
A mí me han estafado con muchos textos. Y por intentar recuperarlos me han tildado hasta de exagerada (?). Entonces, pensando en todos estos momentos desagradables, me he preguntado muchas veces si debo o no prestar un libro.
Después de mucho reflexionar, concluí que no quiero dejar de prestar libros, me gusta la idea de que el conocimiento circule. Por eso, creo que es mejor el préstamo-canje o trueque momentáneo: te presto un libro si tú me prestas otro. Por último, si nunca más ves tu libro, te quedaste con otro como prenda.
Hay un dicho mala onda y desagradable que resume todo este embrollo: “Tonto es quien presta un libro. Y más tonto quien lo devuelve”. Es tristemente cierto. Lo único bueno de esa frase es el tono de valoración hacia el libro, me gusta y lo destaco, porque pone al libro a la altura de un artículo digno de poseer. Es más, nos dice que un libro es algo digno de ser robado. Pero de robo libros vamos a hablar en otra columna. [LL]
¿Y ustedes, prestan o no prestan sus libros?



























Prestar los libros es la mejor forma de difundir esoty de todo de acuerdo, pero que te lo devuelvan y en mal estado, no gracias. Pero si llego a prestar nuevamente uno, bueno creó que tomare nota de la conclusión.
He perdido un monton de libros prestandolos, suelo olvidarlos… ahora ya ni presto pero un amigo que vive conmigo tiene una lista con los prestamos, lo cual si vuelvo a hacerlo en algun momento lo tendre presente si se da la oportunidad…
Solo me duele que no me hallan devuelto un solo libro, Los detectives salvajes, primera edicion… eso sucede cuando conoces a alguien a quien crees especial y el tiempo te dice lo contrario… hasta suena cliche.
Jajaja, que gracioso tu comentario Cristian, yo hago lo mismo jajaja.
Yo presto, pero ultimamente solo digo “te prestaré tal libro” y luego espero que se pasen los minutos y se olvide el tema, para no tener que entregar el libro.
Presto la mayoría. Excepto las joyitas o aquellos libros que fue muy difícil conseguir.
Para evitar los malos ratos, trato de prestar, únicamente, a personas que veo seguido y a familiares directos.
Además, tengo una pizarra donde anoto los préstamos y el nombre del beneficiado. Y, luego de un tiempo razonable, no me arrugo en exigir la devolución.
Slds!
Jajajaj interesante columna, yo soy de la política “Te presto un Libro si tu me prestas otro” ahora yo soy siempre de devolver libros, excepto uno que por más que lo he querido devolver la dueña no da señales de vida (creo que fue porque terminamos mal la relación de amistad, pero ese es otro tema xD)
De todas formas, bontia columna :)
Siempre pierdo cuando presto un libro. Ultimamente ya no presto mucho…
Pucha, si. Y me han pelado muchos… :’(
Sólo le presto libros a mis 2 mejores amigos. El resto no nomás.
Siempre. Me encanta prestarlos, y después auto-invitarme a comer a sus casas y rescatarlos de las garras ajenas.
Y conste que nunca he tenido problemas a la hora de recuperarlos, y siempre me han dado bien de comer.
supongo que se a quien puedo prestar un libro y a quien no.
De cualquier manera insisto hasta que se hartan de mi, no me importa si creen que soy exagerada.
Aprendi mi leccion luego de prestar un libro a alguien demasiado creyente que penso que uno de mis libros era demasiado oscuro para luego quemarlo
Presto libros y, aunque no todos regresan, esta pérdida me hace sentir una especie de “Mártir de la Literatura” en la “Cruzada por formar lectores”… más se perdió en la guerra. (?)
La mayoria de los libros no los presto, aprendi la leccion. Preste mi libro de Rojas y nunca mas volvio, y siempre es uno el olvidadizo. Si presto un libro, es que tengo dos.