Este es el “Indígnate” chileno, aunque el autor deja de lado la “rabia” para, a partir de las revueltas sociales (que aún pocos se atreven a bautizar como tales) recorrer la historia del país y las causas profundas de nuestro miedo, pero a la vez de las ganas de liberarnos. En plural, porque Salazar nos incluye a todos en el texto que escribió a toda velocidad las primeras semanas de agosto. Y nosotros transcribimos un extracto.
Tal vez no conocemos mucho sobre lo que es o debe ser el “poder constituyente“: suena como una palabreja nueva que no tiene resonancia en la memoria. Porque, claro, de nuestros viejos aprendimos una jerga distinta: “lucha de clases”, “pliego de petición”, “tomarse el poder”, “reformismo o revolución”, “ultraizquierdismo”, “infantilismo revolucionario”, “movimiento de masas”, “batalla de la producción”, “centralismo democrático”, “posiciones correctas”, etc. Tampoco -menos aun- nos hablan de él los textos escolares o la literatura histórica tradicional. ¡Ni siquiera Lenin, ni Maritain, ni Mao!… Por eso, algunos militantes de antaño refunfuñan: “¿qué tiene que ver eso con las luchas del pueblo?” ¿Cuándo es que luchamos por algo como eso?”.
La “palabreja” tiene, sin embargo, un significado importante: el “poder constituyente” es el que puede y debe ejercer el pueblo por sí mismo -en tanto que ciudadanía soberana- para construir, según su voluntad deliberada y libremente expresada, el Estado (junto al Mercado y la Sociedad Civil) que le parezca necesario y conveniente para su desarrollo y bienestar.
Si se piensa un poco en ese significado, se constata que no es una nimiedad.
¿Por qué entonces nos suena como algo nuevo, insólito, que desconocíamos? ¿Cómo no tener recuerdos o “manejo” de algo tan importante como eso? ¿Es que nuestra cultura política popular ha arrastrado vacíos, amnesias, dogmatismos, desviaciones o, peor aun, ignorancia? ¿O exclusiva dependencia de la clase política civil, de nuestros dirigentes tradicionales, de sus infantables “comisiones políticas”, de sus instructivos y “discursos para masas” y de los sacrosantos “textos clásicos”? ¿Qué ha pasado aquí?
La Historia Social-Popular ha investigado y trabajado últimamente, entre otras cosas, ese tema. Y está en condiciones de infornarnos que ese “vacío” se ha generado junto a otros factores, por dos situaciones históricas fundamentales:
a) porque cuando el movimiento popular ha ejercitado por propia mano “el poder constituyente” (lo que ha ocurrido en dos oportunidades en la historia de Chile), la clase dirigente lo ha reprimido brutalmente, y al derrotarlo ha mitificado el discurso de los vencedores y ha denigrado y sepultado en el olvido (historia oficial de Derecha) el de los perdedores y,
b) porque cuando la Izquierda Parlamentaria se alojó e identificó con las normas del Estado Liberal de 1925, asumió por sí y para sí la vanguardia política del movimiento popular, disponiendo de éste sólo como movimiento de masas (las “masas” no están capacitadas para ejercer por sí mismas el poder constituyente, razón por la que necesitan “vanguardias”), lo que devaluó y sepultó en el olvido (historia oficial de Izquierda) el discurso del poder popular (constituyente).
En 200 años de historia la clase dirigente (mercantil) no ha admitido nunca, por convicción e interés, ningún ejercicio público del “poder popular constituyente”. Es que, si lo admitieran, sería su muerte histórica [LL]
EN EL NOMBRE DEL PODER POPULAR CONSTITUYENTE (CHILE, SIGLO XXI). Por Gabriel Salazar. Lom Ediciones. Chile, 2011. 98 páginas.
Comprado en: Librería Lea + del GAM
Precio: $3.500.



























@Sergio:
Te recomendamos a nuestros amigos de Prosa & Política, di que vas de parte de nosotros. Damos fe que el libro está diponible:
http://www.prosaypolitica.cl/web/intro.php
Saludos!
¿estara disponible solo en santiago o ya esta en todas las librerias de chilito?, lei el primer capitulo y quede sorprendido y enganchado, ademas parece que es barato, hay que aprovechar, dijo yo.
$350 pesos, demasiado barato para un libro tan peligroso.
excelente para visión integradora de una verdadera historia del chile real. lo estoy leyendo recién y lo recomiendo.
lo compré ayer en el hal de mi facultá. he leído los dos primeros capítulos y solo puedo decir: la cagó.