— 2011/08/28 1:56 pm

¿Qué fue “lo HIPSTER”?: Una Investigación Sociológica

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“Los hipsters son una subcultura fruto del neoliberalismo, esa infame tendencia de nuestra época que defiende la privatización de los bienes públicos y la redistribución de la riqueza hacia las clases altas. Los valores del movimiento hipster ensalzan la política reaccionaria, pero disfrazados de rebelión, oculta tras la máscara del vicio”.

Por JCRF

 

¿ES POSIBLE ESTUDIAR UNA SUBCULTURA CUANDO ÉSTA SE ENCUENTRA AÚN VIGENTE? Esa es la premisa de esta investigación sociológica que intuye que nadie en su sano juicio diría abiertamente: “sí, soy un hipster” (tal como sucedió con los emo, otra tribu reciente).

“Aun así, en el futuro, cuando ya no haya hipsters sobre la Tierra, y las subculturas hayan cambiado, y se hayan desarrollado nuevas estéticas con sus correspondientes términos de alabanza y descrédito, el movimiento hipster del período 1999-2010 continuará siendo un fenómeno de interés histórico y los investigadores de ese tiempo aún por llegar se verán a merced de lo que digamos aquí”. Así la presenta el antologador Mark Greif, editor de la revista de política, literatura y cultura +1.

La idea fue simple: juntaron a lectores, curiosos y escritores de la publicación parta debatir en una mesa redonda de la neoyorkina New School. Esa lluviosa tarde del 11 de abril 2009, ciento setenta y cinco personas debatieron y respondieron preguntas del público que -como era de suponer- dispararon las ideas hacia el capitalismo, el activismo político, el papel de la ironía, la información contenida en la ropa y accesorios, los blogs de moda, la música independiente…

Al parecer, es intencional que en el libro nunca se la juegue por aclarar el anglicismo hipster. Como si quisieran resaltar lo vago que se ha vuelto atrapar una subcultura -a diferencia del punk o lo hippie- y al mismo tiempo porque en ese concepto engloban algo mayor: la juventud post-internet.

En la primera parte están los apuntes de Mark Greif, las exposiciones de los colaboradores de la revista y el coloquio. Todo impecablemente transcrito, por cierto. Luego viene un dossier con ensayos que van desde “La muerte del hipster” a “Hip hop y el movimiento hipster”. Después, una selección de artículos donde destaca “Epitafio para el hipster blanco” del mismo Mark Greif.

“A los que estén leyendo en el año 2050, les puedo asegurar que todo lo recogido en estas páginas es verdadero y ha sido plasmado de forma fidedigna”, asegura Greif.

UNA INVESTIGACIÓN SOCIOLÓGICA QUE NO  INTERESA A SOCIÓLOGOS. El editor los llama “voces ausentes”. Profesionales de la investigación social que no han sido capaces de detectar el fenómeno y sus múltiples detalles. Por ejemplo, el término “douchebag” que significa algo así como “ahuevonado” y que algunos asocian a los hipsters (de hecho, en este libro hay un ensayo sobre la palabra).

“El estudio del movimiento hipster, a diferencia de los estudios sobre los punks, hippies, ravers, góticos, ciberutópicos o b-boys, aún no han atraído a los académicos, o bien éstos se encuentran todavía en la prolongada y desagradecida fase de trabajo de campo, en lugar de estar en las facultades, donde puede darse fácilmente con ellos”, piensa el autor.

Él mismo reconoce que cuando habla con gente más “seria” se dio cuenta que este proyecto carecía del rigor académico, pero que de todas formas hablar sobre la vida real y “demostrar que lo ridículo puede ser motivo de estudio y que, de igual modo, lo serio y académico puede ser lúdico, alegre y cercano”. Y cita a “La distinción” de Pierre Bourdieu como ejemplo de investigación social.

“Ciertas personas se han reído de que +1 promueva una discusión culta sobre los hipsters. Parte del reto reside en que el tema parece estúpido y degradante”, concluye.

POP-LÍTICA DE HECHOS CONSUMADOS

Si seguimos la idea de que lo hipster es un término que en los 40 se usaba para los chicos blancos que admiraban el jazz y adoptadan los tics de sus intérpretes afroamericanos, la resignificación de la palabrita alude a cierta “actitud” de los jóvenes contemporáneos en torno a la cultura. En este caso y mediados por la ironía, la cultura de masas, los arrabales, la cumbia. Y todos conocemos de esos.

En el caso de Chile, los “líderes digitales” que fueron a almorzar con Piñera mientras el país estaba en un Paro General es una actitud muy hipster. O los blogs de moda que intentan aparentar -por todos los medios posibles- que los chilenos somos muy escandinavos. O la publicidad que ensalza el almacen del barrio, desde la vereda del mall.

“El movimiento hipster representa lo que les puede suceder a los blancos de clase media y a los pertenecientes a la élite cuando dedican todos sus esfuerzos a una lucha que sólo busca el placer y el lujo -viendo tal lucha como algo audaz y agresivo- en lugar de preguntarse si son merecedores de ese placer y ese lujo, si su satisfacción causa el sufrimiento de otras personas, y en qué medida su «rebelión» tiene puntos en común con otras luchas sociales a las que cualquiera que deteste la autoridad se podría sumar”, teoriza Greif.

Y agrega: “O peor: los hipsters son una subcultura fruto del neoliberalismo, esa infame tendencia de nuestra época que defiende la privatización de los bienes públicos y la redistribución de la riqueza hacia las clases altas. Los valores del movimiento hipster ensalzan la política reaccionaria, pero disfrazados de rebelión, oculta tras la máscara del vicio. El arte y el pensamiento hipster, si es que pueden denominarse así, caen con excesiva frecuencia en la repetición, el infantilismo y el primitivismo. Y el antiautoritarismo hipster no es más que una treta mediante la cual los jóvenes de clase media se perdonan a sí mismos por haber dado la espalda a las reinvindicaciones de la contracultura -ya sea punk, anticapitalista, anarquista, nerd o sesentera- al mismo tiempo que convervan el atractivo de la subcultura”.

Para el antologador, esto sería una amenaza que convertiría las vanguardias del futuro en meras comunidades de adeptos superficiales.

¿Les parece conocido? [LL]

GÉNESIS DEL HIPSTER: ARTISTAS + INDIE ROCK = MERCADO

 

La matriz de la que surgió el hipster contemporáneo abarca aquella cultura de la década de los noventa que el sociólogo Richard Lloyd, en su etnografía del Wicker Park de Chicago, llamó “neo-bohemia” -una cultura de artistas que comenzaron trabajando en bares, cafés y clubes de rock al mismo tiempo que, sin pretenderlo, fueron medio de desarrollo para el mercado del diseño, el maketing, la creación de páginas web y la llamada “economía de la experiencia”- junto con otra cultura también de los noventa: el “indie” o el “indie rock”

Más o menos desde 1980, hemos sido testigos de cómo una serie de subculturas han ido surgiendo como alternativas a la exitosa “subculturalización” del capitalismo consumista(…) Esto podría resumirse en el breve auge del grunge, que en un principio fue el más local de los movimientos locales, hasta que en 1994 su figura más célebre y representativa, Kurt Cobain acabó con su vida, empujado, precisamente, por algunas de esas contradicciones.

Por lo tanto, el hipster contemporáneo parece emerger de una desbaratada tradición de subculturas; subculturas que han intentado mantenerse al margen de la cultura de consumo u ofrecer alternativas a ésta pero que han acabado siendo integradas, humilladas y destruídas

 

Mark Greif en capítulo “Puntos de partida” (p. 25-27).

EL HIPSTER Y LOS PREJUICIOS CONTRA ÉL

Confieso ser autor de las siguientes afirmaciones y me retracto de ellas:

1. Que “el problema de los hipsters” reside en lo que sucede cuando “una generación rehúsa crecer”.

2. Que nuestra generación no ha producido ni logros artísticos perdurables ni un asesino en serie comparable a Charles Manson.

3. Que los hipster disfrutan relacionándose con personas de nivel socioeconómico inferior al suyo, y que los ricos que han sufrido infancias pobres se han confabulado para crear un grupo social marcado por la confusión de clase, grupo que tiene como objetivo elminar temporalmente las fronteras entre clases para permitir a los ricos socializar y acostarse con otras personas.

4. Que los hipsters, en su mayoría blancos (los más blancos entre los blancos), se enorgullecen de tener amigos de otras razas, y que los hipsters se consideran “post-raciales”, y que cuando hacen chistes raciales están siendo “post-racistas”.

5. Que la época de lo cursi ha quedado atrás (Esto no fue más que mi intento por acabar definitivamente con Wes Anderson y Belle & Sebastian).

6. Que a los hipsters les desagrada el erotismo y que no ven utilidad en el amor.

7. Que el movimiento hipster es una consecuencia de la infancia en los suburbios y que cuando el hipster llega a mediados de la treintena se enfrenta a dos opciones igualmente horribles: el matrimonio, la procreación y el retorno a los suburbios, o seguir viviendo en la ciudad como un hipster avejentado.

8. Que podría surgir un movimiento hipster pro-vida (Cuando vi Juno me di cuenta que debería haber mantenido la boca cerrada).

9. Que los  hipsters se han transformado en lo indie yuppie.

10. Que la esfera hipster pronto será escenario de una guerra civil entre hipsters buenos y malos.

Christian Lorentzen en “Estaba equivocado” (p. 38-43).

EL HIPSTER Y LA CUMBIA

Entre los hipsters peruanos se ha dado un fenómeno curioso. Chicos de clase media que toda su vida han despreciado la cumbia, de pronto bailan esta música en sus fiestas; y todo ha sido a causa de una recopilación titulada Roots of Chicha: Psychodelic Cumbias from Peru. Roots of Chicha fue publicada por un sello de Brooklyn, dirigido por franceses, llamado Barbés. La procedencia cool y neoyorkina del disco ha permitido a esos chicos ver la cumbia de forma diferente. No se trata de una simple recontextualización. Ha sido una toma de conciencia de que ese rasgo poco elegante y nada hipster de la cultura peruana ha pasado a formar parte del diálogo global, incorporando guitarras, drogas, disparatadas modas de los años setenta, trágicos accidentes de avión y elementos retro chic. Hoy, el término inventado por Babés, cumbias psicodélicas, forma parte del vocabulariuo hipster limeño. A mí me pidieron ejemplares de Roots of Chicha, debido a los altos costos de importación. lo curioso es que  muchas de las cumbias recogidas por el disco de Barbés -y toneladas de otras similares- las puedes encontrar en las tiendas de segunda mano de Lima. Los precios han subido, pero aún así resultan mucho más asequibles que el recopilatorio.

Una lectura poco amable sería que a los hipsters de Perú les sobra dinero y que están neocolonizados. Esos pobres niños ricos sólo valoran la cultura local cuando llega manufacturada desde países más cool que el suyo (…)

Yo veo a los hipsters limeños de forma diferente. En cuanto supieron que una parte de la música peruana había entrado en el escenario global, ésta pasó de localista, nada cool y propia de la clase baja, a ser algo actual y cosmopolita. Incluso si sucscribes la lectura poco amable del fenómeno, hay que reconocer que ahora las bandas de cumbia disfrutan de un público más amplio. La puerta se ha abierto y se puede abrir aun más. Gracias a un recopilatorio cool procedente de Brooklyn, en los barrios adinerados de Lima se ha creado un espacio de diálogo musical, si no de posibilidades sociales. Y no puedes rechazar eso.

Jace Clayton en “Los vampiros de Lima” (p. 46-48).

 

El HIPSTER Y LA MUJER

Casi por definición, los auténticos hipsters no son hipsters. Son críticos y comisarios artísticos, creadores de remezclas musicales y diseñadores (…). En el mejor de los casos son estudiantes: aspirantes a expertos en cultura que recopilan nombres y eslóganes de las vanguardias del pasado para atesorarlos y alardear de ellos.

O, en el caso de muchas mujeres, son personas a las que les gusta la ropa.

(…) Una verdad parcial e insatisfactoria: que la privilegiada sabiduría de la mujer hipster no es de naturaleza cultural, ni intelectual, ni siquiera pseudo intelectual, sino la tradicional sabiduría femenina acerca de cuidar la apariencia. Saber cuando el flequillo hacia un costado ha dejado paso a un flequillo corto o cuando los zapatos con lazadas han usurpado la vigencia de las sandalias informales no parece el tipo de conocimiento que representa una amenaza para el poder. En realidad contribuye a reforzar la estructura del poder, proveyéndola de los asideros y apoyos -exclusividad, envidia, afán consumista- que sustentan la industria de la moda.

En un momento tan temprano como 2005, Last Night’s Party y The Cobrasnake, eran consideradas notarios del movimiento hipster. Ser bendecidos por alguna de ellas bastaba para considerarte “oficialmente” hipster (si es que eso es posible): a partir de esa base se construían nuevas formas de inclusión y rechazo. De forma algo diferente, los mismos hermanos que llevaron a cabo un estudio de “The game” en la web RooshV.com, especializada en temas de seducción, abrieron un debate acerca de si las chicas hipsters estaban lo bastante buenas para que mereciera la pena emplear técnicas de control mental con ellas (…). El veredicto: las chicas hipsters pueden estar “buenas, muy buenas” pero acarrean un coste excesivo: “no estoy dispuesto a pasarme toda la noche hablando de Andy Warhol y Arcade Fire”.

Dayna Tortorici en “Lo reconoces en cuanto lo ves” (p. 136-145).

 

Links:

Un extracto del debate acá

Ficha del libro + artículos de prensa aquí

La revista +1

 

 

¿QUE FUE “LO HIPSTER”? Una investigación sociológica. Edición de Mark Greif. Traducción de Jon Bilbao. Alpha Decay/Héroes Modernos. Barcelona, 2011. 219 páginas.

 

 

Encuéntralo en Prosa & Política

Precio original: $24.000

Socios LuchaLibro: $20.400

 

 

 

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7 Comments

  • en varios países (argentina, chile) se vivió un revival cumbiero (y no solo la cumbia psicodélica). para algunos un descubrimiento real. para otros, un goce “irónico”. por ende, estamos totalmente de acuerdo el “rots of chicha” simplemente potenció el fenómeno, no lo creó. excepto para el hipsterismo, claro ;)

    gracias por leernos, un abrazo desde el convulsionado chile.

  • buenazo el material. gracias por compartirlo. me llama la atención la parte de los hipsters peruanos. no sabía que existían. el disco que menciona clayton es de 207. y para ese momento, la cumbia y la chicha ya estaban poniéndose de moda en la clase media y alta. aunque concuerdo cuando dice “esos pobres niños ricos sólo valoran la cultura local cuando llega manufacturada desde países más cool que el suyo”, cosa brutalmente cierta en muchísimos casos (y que tiene que ver con racismo, clasismo y con ubicarse en la periferia cultural), sin embargo, creo que el papel que le asigna al disco es exagerado. me encantaría que un disco de broclyn pudiera tener ese efecto. quizá lo tuvo en el grupo hipster. pero ese grupo precisamente por pequeño y por pertenecer a la élite no pudo generar el llamado “bom de la cumbia” del cual ya se hablaba en 206. otra vez, felicidades por el sitio.

  • hermógenes:

    tienes que evitar comer tan tarde, para evitar tamañas pesadillas “culturales”.

    gracias por leernos :)

  • anoche tuve un sueño y eran aves carroñeras que rondaban muy proximas al lugar donde me encontraba, un poco preocupado estire la pata en la cama, intentando interpretar el sueño. luego al abrir la computadora me encuentro con esto, que no es mas que la interpretacion de mi sueño “carroña cultural” no es mas que eso, frente a grandes problemas que afronta la humanidad.

  • en países como chile, claramente es un post-abajismo. en estados unidos, por lo que se desprende del libro, ya en los noventa existía este grupo de personas que mantenía una relación “irónica” con el capitalismo que terminó siendo -paradojicamente- el capitalismo cultural en estado puro.

  • nunca he tenido muy claro la definición de lo hipster. pero, curiosamente, me siento con la capacidad de señalarlo cuando creo estar cerca de algo así. me queda la duda. lo hispter es alguna deformación del abajismo? es un post-abajismo? es resignificar lo local en función de su posición exótica en lo global? es alardear incansablemente sobre elementos de una cultura de mercado?

    dudas.

  • demasiado interesante muchas gracias! especialmente el recuadro de christian lorentzen y dayna tortorici. claramente el hipsterio no es el medio para la liberación femenina jajaja saludos!

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