LA PORTADA ES REVELADORA: una pirámide azteca y, atrás, un edificio neoyorkino. Después viene una cita a Kierkegaard: Querer predecir el futuro y querer comprender la necesidad del pasado es exactamente lo mismo, y sólo la moda logra que una cosa parezca más palusible a una generación que a otra. Más adelante un prólogo que reconoce ese vicio de ver a la historia como cosa seria y solemne. Más bien sería, en las palabras del autor, el mexicano Mauricio Tenorio Trillo una más de las maneras de dar por zanjado lo inentendible (la vida, la muerte). Aunque claro, la historia no es para bromear tampoco. Pero escribir sobre ella sería como “malograr un buen acertijo”. Y bajo esa premisa, Historia y celebración se vuelve una de las aventuras más notables de esta fiebre bicentenaria continental.
De hecho, el primer capítulo reflexiona sobre las leyes de la historia citando la “Ley de Herodes”, “Ley de la tendencia creciente a la transición, o punto G de la escritura de la historia” o “Ley de la naturaleza cronológica de la perversidad”.
Lo que podría parecer un divertimento se transforma en un safari por las diversas teorías que intentan darle consistencia a la reflexión sobre los acontencimientos. Después de eso, ¿como abandonar un ensayo que promete tanto?
Tenorio es hábil para reflexionar sobre el bicentenario, la modernidad y el eterno conflicto indígena. Pero también sobre las (malas) costumbres inculcadas en el colegio como memorizar datos. Estos saberes de memoria también crean comunidades intelectuales, las de los que repiten un lenguaje privado que nadie cree necesario definir: el hablar de los historiadores profesionales, filósofos, antropólogos y críticos literarios universitarios, escribe.
Y para evitar eso plantea esta colección de ensayos, cuyo protagonista somos todos nosotros, este continente tan golpeado y prodigioso. Mestizajes, el concepto de Estado, la ciencia, Norteamérica son temáticas enfrentadas con humor y rigurosidad por este Doctor en Historia de la Universidad de Stanford y profesor en Chicago. También profundiza desde la experiencia mexicana el tema de los 200 años independientes cuando los políticos, artistas e historiadores que a partir de 1907 prepararon la gran celebración del centenario se regían por una mezcla, si equívoca, cristalina de pragmatismos y utopías: el progreso, por tanto, la modernización; la paz y la justicia, por tanto, el Estado; la nación, por tanto el cosmopolitismo y el universalismo más acabado que hasta entonces había existido en la “América septentrional”.
¿Cómo andamos por casa? / J.C. Ramírez Figueroa
HISTORIA Y CELEBRACIÓN. América y sus centenarios. Ensayo. Por Mauricio Tenorio Trillo. Editorial Tusquets. Barcelona. España. 2009.
Foto de la estupenda entrevista de La Jornada de México



























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