
“DESPUÉS DEL PLACER DE POSEER LIBROS, poca cosa hay más dulce que hablar de ellos”. La frase del bibliotecario -y escritor- francés Charles Nodier inaugura este genial ensayo centrado en las personas que no se conforman con terminar de leer una novela, poemario o texto, sino que esto es apenas el inicio de la aventura. Y de los problemas, claro.
Porque su autor, Jacques Bonnet se detiene a preguntar cosas como “¿Teme usted que el derrumbamiento de su biblioteca lo aplaste mientras duerme?”; “¿Pone la acumulación de libros en peligro la mera existencia de su familia?; “¿Ordena usted los volúmenes por tema, por idioma, por autor, por fecha de publicación por formato o siguiendo un criterio sólo por usted conocido?” o “¿Se puede poner en la misma estantería a dos autores irremediablemente reñidos en la vida?.
Preguntas que la misma contratapa de Bibliotecas llenas de fantasmas define como graves y que se hacen especialmente los bibliómanos, especies en vías de existinción que comparte la misma pasión por leerlos como por tenerlos.
Eso es lo fascinante del libro: asumir que no basta solamente con terminarse un libro. Más bien se reconoce todo un universo aparte que va desde el tipo de edición hasta la forma de ordenar los ejemplares, desde la desesperación cachurera hasta el afán de curatoría con los textos que tenemos. De hecho, una de las primeras anécdotas es cuando el autor se reune con otro escritor italiano, para concretar una traducción.
En la mitad de la conversación descubren que son iguales: bibliotecas monstruosas, acumulación de material y la imposibilidad de dar de baja algún ejemplar. Solo la pared de la cama del autor ha quedado libre, debido a la historia de Charles-Valentin Alkan, conocido como “El Berlioz del piano”, muerto precisamente cuando su biblioteca cayó encima de él mientras dormía en 1888. Un mártir.
Con su nuevo amigo, Bonnet decidió abordar “graves cuestiones que no inquietan al común de los mortales”. Y así el libro empieza a teorizar sobre bibliotecas, lecturas, autores, países, anécdotas, la mejor forma de organizar los ejemplares que uno tiene. Lo más interesante es que al autor lo tiene sin cuidado internet y los libros digitales. ¿Para qué navegar si en su casa tiene más de veinte mil textos de consulta? /J.C. Ramírez Figueroa.
BIBLIOTECAS
LLENAS DE FANTASMAS
Ensayos sobre coleccionar libros
Por Jacques Bonnet
Traducción de David Stacey
Anagrama
Barcelona, España
135 páginas









Freddy
1 mes atrás
Voy a conseguirlo para aumentar la mía que ya tiene vida propia, pero también almas en pena y gnomos…