TEOLOGÍA (POP) PARA PRINCIPIANTES

June 8th, 2010 @ LuchaLibro

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EN DEFENSA DE DIOS

Creer en una Época de Escepticismo

Teología (pop) para principantes

Por Timothy Keller

(Título original: THE REASON FOR GOD

Belief in an Age of Skepticism, Penguin, 2008)

Editorial Norma

Colombia/Chile

289 páginas

A no confundir con la extraordinaria investigación de Karen Armostrong. Este libro es algo más “post-modernista”. Y de fácil lectura. Con esa prosa veloz, de frases cortas, entusiasmante que tienen los best-sellers estadounidense. Obras engañosamente desechables, hay que decirlo. O más bien que no se vuelven a abrir pero que te dejaron una sonrisa y una tesis interesante.

En defensa de Dios es un ensayo que a partir de ejemplos de la cultura popular (Star Wars, El Señor de los Anillos) o autores como Tolstoi o Sartre, intenta decirles a los ateos que deberían preocuparse, porque tal vez, ese Dios del que reniegan podría existir.

Su autor, Timothy Keller, es hijo de la libertad de culto del protestantismo estadounidense: nacido en Pennsylvania, estudió teología y pronto se convirtió en pastor de una iglesia obrera y presbiteriana clásica en Virginia. Pero, algo pasó, que se mudó a Manhattan y fundó él mismo la Iglesia Presiteriana Redentora de Manhattan de corte “liberal”. En la portadilla se asegura que tiene más de seis mil feligreses y “una docena de congregaciones subsidiarias y planea abrir nuevas iglesias en las principales ciudades del mundo”.

Por supuesto, en el universo Keller, los católicos no existen. Son los ateos-liberales-neoyorkinos su foco de atención y desde el principio deja en claro que este no es un libro de filosofía al estilo del notable “El sentido religioso” (1978) de Luigi Giussani o los textos de Simon Weil (aunque es citada). Esto es una especie de charla divertida e inteligente hecha por un telepredicador renovado. Y que uno no puede abandonar.


“En el primer año, estuvimos ante un Dios santo cuya ira solo podría aplacarse luego de grandes esfuerzos y de pagar un alto precio. En el segundo año, nos hablaron de un espíritu de amor en el universo, que básicamente nos pedía que trabajaramos por los derechos humanos y la liberación de los oprimidos. La pregunta que más quería hacerle a mi instructor era: “quien de ustedes dos está mintiendo”", recuerda Keller en la introducción, sobre sus años de enseñanza pre-bautismal y sus dos maestros.

“Una fe sin dudas es como un cuerpo humano sin anticuerpos”

Esta duda, Keller intenta resolverla dejando en claro que vive en el centro mismo de la globalización, del choque de culturas, de la aldea universal: Nueva York. Por ende, se las ingenia para atrapar la conversación de creyentes y ateos, cristianos y seguidores de otras religiones. ¿La solución? La duda.

“Una fe sin dudas es como un cuerpo humano sin anticuerpos”, dice. “Yo les recomendaría dos procesos a mis lectores. Invito a los escépticos a confrontar la “fe ciega” que no ha sido examinada y en la que está basada su escepticismo, y ver lo difícil que es justificar esas creencias ante quienes no la comparten. También invito a los creyentes a confrontar las objeciones personales -y las de la cultura- con respecto a la fe. Al final de cada proceso, incluso si continúas siendo el escéptico o creyente que has sido, mantendrás tu posición con mayor claridad o humildad; entonces habrá una comprensión, una simpatía y un respeto por el otro lado que no existían anteriormente”.

Keller intenta responder a las dudas eternas -y elementales-: “¿Cómo puede un Dios bondadoso permitir el sufrimiento?” o “¿Cómo puede un Dios bondadoso enviarnos al infierno?”. También intenta trazar una visión optimista sobre la relación ciencia/cristianismo o la Iglesia y su relación con los fanatismos o integrismo. En la segunda parte, como una buena pieza gospel, la cosa se sincera al presentarnos las “Razones para la Fe”, que van desde “Los indicios de Dios” pasando por “El problema del pecado” y “La danza de Dios”.

Hay decenas de citas a filósofos, películas, revistas, celebridades. Pero eso no es más que un truco para introducir -a veces llegando a buen puerto y otras definitivamente dando tumbos- una lección de teología para los tiempos ultramodernos que vivimos. Interesante. LL