Prólogo de Jorge Edwards
José Donoso
Bartleby Editores
Madrid, 2009
98 páginas
Poesía
Esta es una compilación de textos escritos en el autoexilio español de José Donoso. Específicamente en Sitges, Madrid y el pueblecito de Calaceite, entre 1972 y 1976. “Los fui metiendo en un cajón aunque nunca muy lejos de mi mano, de modo que ésta a veces cansada, con frecuencia impotente para enfrentar las monstruosas exigencias de la prosa, huía hacia ellos, se refugiaba en ellos: mirarlos, cambiar un adjetivo por otro menos vistoso, eliminar asonancias o introducir una, tirar al basurero lo que parecía definitivamente inservible, ir agregando cosas -a veces poemas enteros ligados a otros- jasta que con los años fueron adquiriendo su forma actual“, confiesa en el prólogo de 1981.
Allí intenta trazar una especie de justificación sobre su vocación poética. ¿Sentiría que como novelista ligado al boom, debía dar explicaciones?. Es revelador que inmediatamente compare novela con poesía, destacando en esta última su intento por quitarle la “escenografía”, visual y emocional. “He leído suficiente poesía para saber que este (el escenario) no es el único criterio para juzgarla y menos la única meta, sin embargo es lo mío: tal vez porque mis novelas sen tan aparatosamente metafóricas, tan sobrepobladas y gregarias y coloridas y ambicionen abarcar tantos niveles de la experiencia, a través de los años que me he ido refugiando, de vez en cuando, en estos poemas que tan poco tienen de metafóricos y aparatosos. Aquí no he transustanciado nada“.
Poemas de un novelista no está organizado temporalmente. Más bien es un viaje en el tiempo, que la da cierta intencionalidad a las piezas -tristes, hastiadas y maravilladas al mismo tiempo- de Pepe Donoso: “Diarios de invierno en Calaceite (1971-72)”, “Tres poemas de 1952″, “Madrid, 1979″ y “Retratos (Sitges, 1977)”. Además se incluye un anexo con fotografías de la época.
Si bien reconoce la cuota de narcisismo de publicar estos poemas, dice que no puede sacárselos de encima. De verdad, es interesante que un novelista encuentre tal grado de refugio en el género lírico. Como si en esa contradicción entre economía del lenguaje y profundidad semántica, Donoso haya encontrado alivio. O como dice Jorge Edwards en el prólogo de esta edición: “La mejor explicación de esta poesía está en el prólogo del autor”.
+++++
4
Veo morir cosas.
Borrarse las facciones prestigiosas
de la piedra y del agua.
El pájaro lanza su cinta al aire
y se inmola en la distancia
o repetido en otro pájaro.
Innumerables,
las campanas imitan otros años;
con su insistencia
en el abecedario del placer y del afecto:
ante la opulencia cadenciosa con que crece el día
soy lo que no hice, lo que no hago, lo que no haré
La gente viaja, me cuentan.
O se queda, cuando se halla
entregada a cosas exultantes,
aquí imposibles
El instante todo lo corta.
Queda suspendido, silencio, nada
-cuando la piedra se borra,
cuando se pierde el vuelo-
y mi tiempo se elimina,
suplantado, reproductible,
ante el espejo que devora
la arrogancia del instante único.
De Diario de invierno en Calaceite (1971-72)
+++++
POEMA 1
Los ojos de la tarde están llenos de asombro
y un abrigo de nubes ahorca el asul.
Una chimenea sola, un pájaro
señalan la tarde de descarnado abandono.
Confío en el lenguaje de las cosas mudas.
¿Ves los caminos vanos? ¿Ves la inmensidad?
El acento mío se perdió en un arrebato
que quiso ser vela y luz y playa…
Un cerro hiere la tarde enceguecida
de donde huyen poco a poco el fuego y el clamor.
Qué torpe ascendencia tuvo el riel que no quise.
Mira que alegre estoy, desnudo en este recinto sin sol.
De Tres poemas de 1952
+++++
LIBRO
El olvido como forma de pasión:
callar, hacer sitio
para que otra cosa
crezca.
La tela desteñida del invierno
cobija los proyectos.
Planes distintos trastocan la intriga.
Los habitantes se van.
inauguran vendavales, intersticios.
Se cuelan polvaderas, arena, hormigas.
No queda ni una voz,
ni una historia contándose
detrás de los postigos.
El intercalo derrota la nostalgia:
nacen cosas.
El candado clausura
los sillones apilados
transidos de lluvia.
Hay vida:
olvido, vida, olvida.
No importa que no recuerde
el agasajo de otra dulce piel
ni el espacio de la lucidez
basta la página abierta
en un alféizar que no recuerdo
o no conozco.
Eso permanece
De Madrid, 1979
+++++
Poemas de un novelista se encuentra en la librería Gonzalo Rojas del Fondo de Cultura Económica, Paseo Bulnes 152, Santiago.
Links:



PeZ
1 month ago
En el colegio tuve que leer El lugar sin Límites. Ni lo amé ni lo odié. Luego se lo presté a la bibliotecaria. Y nunca más volví a verlo. Es todo lo que puedo decir de José Donoso.
coipo
1 month ago
Buenos los poemas de Donoso. Pensé que iban a ser sólo intentos fallidos, pero no.
Hay que valorar a Donoso, siempre. El bolañismo imperante nos ha vuelto un poco huevones, y ahora todos los cabros chicos se limitan a pensar lo que R. B. dijo en sus entrevistas. Poniéndolo en el concierto latinoamericano J. Donoso sí era un gallo de peso. Sino, entonces muéstrenme 5 novelas del boom mejores que El Obsceno Pájaro.
LuchaLibro Podcast – Episodio 01
1 month ago
[...] cómo llega la RDL a Chile / “Igual puedo discutir sobre Metallica con un fan” / Los poemas de José Donoso / ¿Para qué lo sacaron del closet? / “Siempre aparece Jorge Edwards al final” / Una [...]
Lucha Libro Podcast | CRASHBOOMBANG
1 month ago
[...] cómo llega la RDL a Chile / “Igual puedo discutir sobre Metallica con un fan” / Los poemas de José Donoso / ¿Para qué lo sacaron del closet? / “Siempre aparece Jorge Edwards al final” / Una [...]