Más que una investigación sobre la desaparición de Carlos, el entrañable tío “oveja negra” de la familia, Missing (2009, Alfaguara) es una crónica de supervivencia después de haber roto con todo y pagar el precio: insomnio en la noche más larga del sueño americano.
No hay revolución sin guillotina, dicen y cuando se toma la decisión extrema de romper con la famlila para siempre, las consecuencias se reducen a dos: recuerdo o la soledad. El problema es que mientras Carlos, el sonriente protagonista de la tapa opta por lo segundo, Alberto, su sobrino y autor del libro, por alguna especie de transferencia genética, termina obsesionado con su recuerdo.
“Mi vida, en rigor no tiene nada que ver con la de Carlos” -escribe el sobrino-“Ahora capto que esta obsesión que me dicen que tengo con él, y que creo que es cierta, quizás fue un deseo de ser como él. O, puede ser, funcionaba como una suerte de fantasía negativa: ¿qué hubiese sido de mí si las cosas hubieran ocurrido de otra manera? O quizás las cosas van por otro lado: Carlos se perdió por mí. Raro pensando que apenas me conoce. A veces pienso que yo me transformé en escritor porque él no pudo serlo”
Ésa es su gran interrogante: “¿Hubiera sido escritor si mi tío lo hubiera sido?”
Mientras Carlos optó por la amnesia, Alberto no podía dejar de recordarlo.
HONESTIDAD BRUTAL. La génesis de Missing (una investigación) es relativamente conocida: el autor decide buscar -y encontrar- a su tío Carlos Fuguet una especie de oveja negra de su familia inmigrante en Estados Unidos que, de un día para otro, desapareció sin despedirse de nadie. Como en America, es fácil hacerlo, el escritor tuvo que contratar a un investigador privado y de paso, aprovechó de limar asperezas con su padre, el hermano de Carlos.
Parte de esa aventura fue publicada en la revista peruana Etiqueta Negra en mayo de 2003. El artículo se llamaba “Se Busca Un Tío” y luego fue reproducida en la compilación de artículos Apuntes Autistas (2007, Aguilar) y la edición local de la Rolling Stone.
Pero los que leímos ese texto, nos quedamos llenos de preguntas: ¿Qué pasó después? ¿Carlos estaría muerto? ¿Cómo una familia puede sentirse aliviada al perder a uno de sus miembros?
ESTO NO ES UNA NOVELA. La segunda premisa del libro, y que nos permite entender el “extravío” de Carlos es contarlo todo sin los tradicionales filtros novelísticos. Esos que te permiten decir cosas que duelen y apretan la gargante, pero con la cálida seguridad que da el formato ficción.
El mismo Fuguet dice que lo metió en Las Películas De Mi Vida (Alfaguara, 2003) con el nombre de Carlos Soler, un tío bohemio, entrañable y claro, “desaparecido”. Pero hay más: el autor cita un par de conversaciones con una profesora de literatura latinoamericana y una amiga experta en “en mi obra” (las comillas son de él), perderse, extraviarse, desaparecer es un tema que se repite en Fuguet. Desde “No Hay Nadie Allá Afuera” (cuento de Sobredosis, 1990) donde Miguelo su protagonista terminaba muerto en Nueva York y su amigo asistía a su autopsia hasta “Perdido” (cuento de Cortos, 2004) donde un tipo decide esta vez volver, después de pasar meses sin hablar con nadie en Estados Unidos; hay una línea narrativa común, asociada con Carlos.
Pero esto no es una novela. Tampoco solamente una investigación. Acá esta, Fuguet por primera vez hablando de su familia sin recursos de ficción. Y en lugar de distanciarnos, nos invita -como dijo en una vieja entrevista sobre sus objetivos a la hora de escribir- a involucrarnos. No por él, sino porque a sus lectores les ha pasado lo mismo. Por eso son sus lectores.
Missing es, entonces, la historia de todos nosotros.
ENCONTRARSE. Se suponía que iba a ser una película, pero terminó convirtiendose en una pieza de non fiction que exhibe las nuevas armas que Alberto Fuguet ha desarrollado en los últimos años: la narración fragmentada (con muchos cortes y apuntes a manera de un blog), la primera persona “no ficcional”, la contención y economía de recursos e incluso -y esto es MUY importante- la “lírica”.
Si, porque una cosa que llama la atención al hojear el libro antes de empezar a leerlo es comprobar que hay un largo capítulo escrito en “verso”. O más bien son frases y palabras que van desplegándose dándole a la narración un tono confesional que parece una conversación. Una de esas que te “barren por dentro”, como dice el autor y que intentó en una de las escenas finales de Se Arrienda.
En una entrevista en Radio Cooperativa, Fuguet le restaba importancia a la gran interrogante: ¿habrá pillado al tío?. Claro, porque Missing no es una investigación sobre el paradero de Carlos Fuguet, es más bien una crónica acerca de cómo sobrevivir después de haber roto con cualquier lazo que te une con la familia. Y a la vez, funciona como ensayo sobre las consecuencias de aquel acto en quien no puede dejar de recordar.
“No he tenido que perderme porque he podido construirme mi propio planeta y poblarlo con mi gente, decorarlo con mi estética” -reflexiona Fuguet al inicio -“Es altamente probable que este planeta tenga mucho que ver con mis rasgos autistas y con mi incapacidad para relacionarme con la gente, pero no reclamo; al revés, lo celebro. Me siento afortunado. El ser escrito, ser considerado por los demás como uno o incluso un artista (por pocos, es cierto) ha sido mi bendición”.
Lo anterior sirve para definir inmediatamente después a su obsesión:
“Mi tío Carlos Fuguet no era un artista, no era escritor y no me cabe duda que tenía que zafar. Huir. Escapar. No quería ojos conocidos mirándolo u opinando. Mi tío se perdió, pero se perdió de verdad”.
Sin embargo Fuguet no dejá de verlo como una proyección, sobre lo que podría haber pasado si hubiese decidido desaparecer en el país de las oportunidades.
“Por primera vez estoy escribiendo un libro para la familia más que acerca de mi familia. Un libro pensado en conectar a la familia, más que un libro para hur de ella (…) Aquí no hay un afan exhibicionista, sólo dudas, curiosidades, historias. No quiero herir a nadie pero sé que algunos se sentirán, con todo derecho, heridos. No es la idea pero sé que va a ocurrir (…) Si no duele, no vale, creo que escribí una vez. Mis putas frases para el bronce. El dolor, lo sé se disipa, la vergüenza o el mal rato también; las historias no contadas supuran, se infectan, contaminan”.
UN PRINCIPIO DE BONDAD. Muchos han criticado la influencia estadounidense en la obra de Fuguet. Sin embargo es esta misma narrativa americana desperdigada en películas, series, canciones o novelas la que se funda en torno al triunfo del protagonista a través del aprendizaje del dolor. Más que el retrato, la denuncia o el delirio, o más bien, valiéndose de ellos, el relato estadounidense se centra en protagonistas frágiles, perdedores, que aprenden con el tiempo, aunque ni ellos se den cuenta.
Fuguet quiere a sus personajes, los cuida (aunque ellos no se hubiesen cuidado) y nos da las pistas para que podamos -primeto que todo- entender a Carlos.. A perfilarlo como un hombre que, como esa canción de los Smiths vivió una vida que convertiría a un tipo bueno en malo.
Un niño que se sacaba puros 7.0. en el colegio. Un tipo perno, compañero de Luis Dimas, solitario que en la Universidad de sentía un niño ante el resto, que fue forzado a emigrar a Estados Unidos. Y que lentamente comprobó que el sueño americano de la independencia, las carreteras y el sueldo por horas era más bien una pesadilla. Que es difícil vivir sin que te querar ni encuentren bonito. Que se puede sobrevivir solo y sintiendo que “fracasaste”. Que a veces hay que mandar a la mierda a todos y empezar de nuevo. Que aparte de atender hoteles, tocó con Eric Burdon, el de los Animals, otro tipo que sabe del tema.
Aunque suene contradictorio, Fuguet, hablando de su vida, de su experiencia, de su mundo, termina involucrando la tuya en este dualidad en que siempre se maneja: la soledad y la salvación.
A quien no le ha pasado.
Missing, Alberto Fuguet. Alfaguara, 2009. 386 páginas.









Holden
7 mess atrás
En lo personal Fuguet no me gusta mucho. Creo que si vemos la literatura desde una perspectiva ecologista Fuguet es bueno, porque lo que principalmente hace es un constante reciclaje estadounidense de diferentes autores. Sin embargo me parece que este trabajo, Missing, es diferente, un poco mas sincero y menos pretencioso. Ojalá sea así, ya que me daré la lata de leerlo. Saludos y felicitaciones por la página.
willy
9 mess atrás
ya me lo espra algo de fuguet medio cierto medio falso.pero por ciertoe genail. esprro que me gsute el libro..
LuchaLibro en la Filsa #1: Loriga, Fuguet,Café,
10 mess atrás
[...] 10. Hablamos con Fuguet, le decimos que la obra se entiende perfectamente. Él está de acuerdo en evitar el spoiler en Missing, es decir, adelantar si encontró o no a su tío. Por cierto la reseña está acá. [...]