— 2009/10/16 8:26 pm

¡Bienvenido Nacho Vegas! #1: Canciones Inexplicables (Infanta Terrible, 2009)

Posted by

Nacho Vegas Canciones InexplicablesNacho Vegas llegó a Chile y Sudamérica gracias a esas compilaciones de la Rockdelux. Más recisamente en el disco dedicado a lo mejor de 2001. Su canción, “El ángel Simón” era un impresionante monólogo de un padre ante su hijo recién suicidado. Ocho minutos y cuatro segundos con la misma serie de acordes. Un tema acústico con bandoneón que dejaba al auditor atento con la garganta apretada, gracias a versos como “Y desde cualquier lugar/ dondequiera que ahora te estés pudriendo/ Sólo quiero que sepas/ que ya no te tengo miedo/ que ahora estoy cansado/ y sólo tengo miedo de mi propia vida”.

Después, vinieron sus discos: Actos inexplicables (2001),  el doble Cajas de Música Difíciles de Parar (2003) o el rockero Desaparezca aquí (2005). También daban vueltas sus ep como Canciones desde palacio (2003) donde comparaba el acto de escribir a vivir rodeado de paredes de papel. Eso terminó por revelar a un songwriter sensible a la oscuridad más que al amor, piadoso con las mujeres y con un extraño sentido del humor que lo hace guiñarle el ojo a Tom Waits o el Dylan más ensortijado, y a la vez defender publicamente a Joaquin Sabina o Andrés Calamaro.

Así el sello Infanta Terrible edita en Chile esta compilación doble. La mejor forma de entrar en sus ambientes enrarecidos, tan oscuros que no hay otro remedio que llegue la luz.

NV EXPLICA ALGUNAS DE SUS CANCIONES

1. “SERONDA”

“El título significa “otoño” en asturiano. A esta y a la primavera siempre las he considerado estaciones de transición, por alguna razón. Como si nada importante o excitante pudiera ocurrir en ellas, aunque si se pudieran comenzar a gestar estas grandes cosas. Los que hemos pasado por épocas de transición en nuestras vidas sabemos que son tan capitales como cualquier anterior o posterior. Un puente puede ser más bello y portentoso que cualquier paraje que se encuentre inmediatamente más allá de sus extreños. Hablo de ir, volver, quedarse, volver a marhar, volver a regresar, etc. No saber adonde ir, sólo saber con certeza que hay que ir”.

2. “AÑADA DE ANA LA FRIOLERA”

“Partiendo de una melodía tradicional asturiana escribí esta añada (canción de cuna en asturiano) acerca de la chica friolera. Me serví de la estructura que había utilizado Dylan en “Simple twist of fate”, cantando en tercera persona hasta la última estrofa, en la que la primera persona nos acerca de golpe a la historia, como un zoom inesperado que te sacude y transforma en íntimo algo que parecía suceder en algún lugar lejano. Un recurso genial del Maestro que me vi en la obligación de robar”.

3. OCHO Y MEDIO

“Cuando experimentamos sensaciones fuertes, extremas, ya sean dolorosas o no, no puedes escribir acerca de ellas al momento. Se requiere distancia. Hay que esperar y dejar que sea una simple gotera la que te obligue a contar algo que ni tú comprendes del todo. Es la más autobiográfica de mis canciones no autobiográficas”.

4. Canción de Palacio #7

“Siempre confié en mis cuadernos. Podría decirse que tenía fe en ellos. Casi todas mis canciones han pasado por ellos, tan llenas de tachaduras y correcciones que no creo que las pudiera entender nadie más que yo. Eran mi particular palacio de papel. El último, un Moleskine negro, de los que se han vuelto a poner de moda hace no mucho. Eso debería haberme hecho desconfiar. Me lo robaron en Valencia, y con ello he perdido el último reducto de inocencia que me quedaba”.

5. “EL HOMBRE QUE CASI CONOCIÓ A MICHI PANERO”

“El homenaje póstumo a M.P. se limita al título (que para mí no es poco); la canción no habla del pobre gran hombre. Sencillamente conocí a alguien que conocía a alguien que conocía íntimamente a alguien que aseguraba que casi había conocido a Michi Panero, en Astorga, poco antes que muriera.

Casualmente puedo fechar esta canción con exactitud: comenzó a gestarse el 15 de marzo de 2004, en torno a las ocho de la noche. Lo recuerdo porque yo me había desplazado hasta Madrid el día 10 con motivo del concierto acústico que ofrecería en el café de Ladinamo dos días después. Como todo el mundo, amanecí al día siguiente impactado con la noticia de los atentados en los “trenes de la muerte”. A última hora de la tarde varias personas, a trav{es de mensajes en mi página web, poco menos que exigían que suspendiera el concierto en “señal de duelo”. Tras meditarlo un poco, decidí mantener la fecha. Tengo que decir que aquel resultó ser probablemente el peor acústico que he ofrecido nunca. Creo que había bebido demasiados güisquis durante la prueba de sonido, así que aprovecho para pedir desde aquí disculpas a los asistentes a aquella noche (teniendo en mente las voces que consideraban inmoral que no hubiese cancelado, pensé por unos momentos en castigo divino y cosas por el estilo. Enseguida me esforcé por ser razonable).

Poco después de la poco memorable actuación, tuvo lugar el siguiente capítulo. Yo pululaba por el local, distraído, pensando en el decoro y saber estar del ministro Acebes, cuando se me acerca una señorita de unos treintaitantos, no demasiado guapa aunque con aspecto de poder haberlo sido a los dieciocho, vistiendo unas ropas vulgares dos tallas más grandes de lo que le correspondería y con una expresiva mirada que podría significar tanto ” te quiero follar” como “estoy mentalmente desequilibrada”. Hace un comentario sobre mis letras y después me suelta: “Esta noche voy a ser tu ángel de la guarda”. Yo digo: “Bueno”. Doy crédito a sus palabras cuando compruebo que se mantiene pegada a mi por todo el local como si fuéramos samieses. Comenzaba a ser consciente del bodrío de concierto que había dado y estaba algo deprimido y bastante borracho. Le digo “¿Tienes coche?” “Si” “¿Me llevas a un sitio?” Y ella, de nuevo: “Si”. Empecé a creerme lo de que era mi ángel de la guardia. Una vez más me esforcé por ser razonable.

Salimos del local y caminamos hasta la esquina, donde está aparcado un golf anaranjado semi destartalado. Acomodo mi guitarra en el maletero y una vez en marcha ella me dice: “¿Por donde?” Yo quiero que me acerque hasta el poblado de Las Barranquillas y le indico que coja la M-40 en dirección a Valencia, hasta coger la salida de Vallecas. Pero no me hace caso, y allí comienzan los problemas. Pretende llevarme a un lugar en el que se fuman porros, hay cuentacuentos, más de veinte clases diferentes de té y se trabaja el cuero. Yo le digo que ni se le ocurra, que mejor me deja en cualquier sitio del centro, pero ella ni caso. Me veo atrapado en su coche. Yo la insulto entre dientes (algo suave, “tonta delculo” o así), pero creo que ella lo escucha. De pronto, se detiene y se apea, dejando las luces puestas. Cuando me quiero dar cuenta estamos justo enfrente de la estación de Atocha. Llevaba dos días viendo enla televisión un bucle con las imágenes de la entrada de la estación convertida en un caos tras los atentados y resulta que ahora a aquella señorita se le ocurre que nos planetemos allí delante. Es la una de la mañana y aquello está desierto, y lo único que se ven son montones de flores y velas encendidas por todas partes. La miro y ella está con los ojos cerrados y el rostro mirando hacia el cielo, con los brazos extendidos y respirando hondo. Yo le grito que por que coño me ha llevado allí, que salgamos pitando por favor y que qué cojones está haciendo, y ella me espeta “estoy buscando respuestas”, y se queda tan anch, y para mí es el colmo y me pongo súper nervioso y yo que por aquel entonces no tenía carné de conducir me pongo al volante para salir de allí como sea y muevo el coche unos diez metros en primera y aplasto un montón de velas rojas y varias coronas de flores por el camino y acabo frenando después de impactar contra uno de esos cubos de basura con tapa naranja y salgo de un salto y cojo mi guitarra del maletero y me voy de allí corriendo y asustado como un perro tonto. No he vuelto a ver a mi angel de la guarda.

Tres días más tarde regresé a Gijón en autobús, y recuerdo ir todo el viaje escuchando a los Kinks, creo que el Kontroversy sobretodo, y llegar a casa tarareando la melodía de esta canción de la que, por si alguien lo había olvidado, me disponía a hablar”.

Los textos están extraídos del libro que acompaña el disco doble.
Más información acá.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
  • Share this post:
  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • Digg

2 Comments

Leave a Reply

— required *

— required *