El año pasado, el Fondo de Cultura Económica nos entregó una copia de “Googléame” de la filósofa francesa Barbara Cassin. Nuestro editor la entrevistó, además de contactarse con la gente de Google, el reportaje salió en LND, pero sentimos que vale la pena publicarlo completo, sin ediciones. Porque ya saben, no basta con googlear.
Dos hombrecitos beben en un local. Uno está angustiado. “No sé explicarlo” -dice, sosteniendo su vaso- “pero siento que me están googleando”.
La caricatura, publicada hace seis años por la revista New Yorker, se vuelve profecía para la filósofa Barbara Cassin (Paris, 1947). De hecho, la incluye en la introducciòn de “Googléame, la segunda misión de los Estados Unidos” (Fondo de Cultura Económica), furioso ataque contra de un motor de búsqueda convertido ya en verbo (“googlear”).
Su tesis, es que el popular buscador, tal como la guerra contra “el terrorismo”, estuvo al servicio de la administración Bush y se transpasaría a la actual ¿Cómo? Captando y administrando la información de internet. “Google es un campeón de la democracia cultural, pero sin cultura ni democracia”, señala Cassin,
Para demostrarlo nos narra la historia de la empresa iniciada el 98 por dos estudiantes de la Universidad de Stanford. También analiza su modelo de negocios y aspectos polémicos como el escaneo a las palabras de gmail (reconocido por sus fundadores) o el ambiguo lema “our mission is to organizate all information in the world” (“nuestra misión es organizar toda la información del mundo”). ¿A quienes incluye este plural?, se pregunta la escritora.
-¿Según usted, cómo nos afectaría el hábito de buscar información en Google?
-Es muy importante entender el “algorismo de clasificación” conque funciona. Éste hace que encabecen las búsquedas las webs más clickeadas, no las mejores. Asì, sería difìcil encontrar algo nuevo o más específico en Google, conviertiendo a la cultura en algo “populista”.
-¿Y los servicios ofrecidos gratuitamente (Gmail, Calendar, Docs)?
-Se relacionan mucho con este ranking. Un click es un voto y un centavo Además, los avisos están enfocados para permitir una respuesta del público. Para Google, lo correcto es satisfacer las expectativas de los consumidores para una mayor satisfacción de los anunciantes, que están encantados de pagar por aparecer allí. Una máquina tan bien engrasada que el usuario no sabe ni entiende como terminan beneficiéndose los anunciantes..

“I can’t explain it–it’s just a funny feeling that I’m being Googled.”
-Entonces, ¿como deberíamos reaccionar? ¿Utilizar otros buscadores?
-Obviamente podemos ocuparlos para impedir el fortalecimiento del monopolio Google. Pero esa no es la solución. Más importante es saber como funciona Google. No para inclinar los resultados, usando el “truco de los clicks”, sino para evaluar criticamente la información disponible allí. También se deben crear otros motores de búsqueda que operen de manera distinta.
-Usted habla de escaneo de los mails. ¿Cómo proteger los datos personales que uno deja en Google?
-El verdadero problema reside en la convivencia virtual de las aplicaciones (Gmail), el contenido de tu disco duro (Gdesktop), el flujo constante de clicks y toda la información contenida en ellos. Google practicamente lo conoce a usted mejor que usted mismo. Por ejemplo, un joven le pidió a su mamà una receta de pastel de manzana, vía mail. Al final del correo de respuesta, recibió links con sugerencias para prepararlo. Indignado envió un correo a Google y le respondieron que no se preocupara, que “era un robot el que leía su correo” (nota del entrevistador: se refiere a una máquina destinada a proveer de términos a los auspiciadores). Es decir, no hay manera de que un mail no sea revisado, Sólo queda tomar conciencia de esto, ser precavidos y reclamar.
-¿Cual sería la relación entre Estados Unidos y Google sostenida por usted?
-Existe una estrecha relación económica, política e ideológica. Sobretodo, la próximidad económica: Google es una empresa estadounidense. Su éxito, desde la perspectiva de Weber en “La ética del capitalismo”, sería señal de aprobación divina, de “la buena moral”. Y ese compromiso con “lo universal” que afirman con su eslogan, es una caracerística de la ideología bushista americana. La búsqueda del beneficio bajo la cáscara de moralidad.
LA RESPUESTA DE GOOGLE: “NO TENEMOS NADA QUE VER CON BUSH”.
“Me gustaría conversar con Barbara Cassin” -señala desde Buenos Aires, Alberto Arébalos, director de comunicaciones y asuntos públicos para Google América Latina. “Su análisis político es muy francés. Ella asume que Google maneja la información mundial y eso no tiene nada que ver con la realidad”, señala. Segùn Arébalos, la autora no está lo suficientemente informada y tiene la sensación que hizo su libro partiendo desde un prejuicio. “Creo que la escritora sacó muchas conclusiones y escribió desde la posición tomada. Nosotros como cualquier empresa somos fáciles de criticar. El problema es que ella lo hace por lo que nosotros no somo. De hecho, no tenemos nada que ver con Bush”.
Más información sobre Googléame acá.









Lucho
10 mess atrás
Igual, como que la señora exagera. Seguro que ni tiene facebook.